Este año, la ciudad no solo mantuvo viva su profunda tradición religiosa, sino que también incorporó una propuesta innovadora que transformó los espacios sagrados en escenarios llenos de luz, arte y espiritualidad.
La empresa Ut Ilumina fue protagonista de esta iniciativa, llevando a cabo una intervención ornamental en distintos escenarios religiosos de la ciudad. Gracias a su trabajo, iglesias y puntos emblemáticos adquirieron una nueva dimensión visual que acompañó las celebraciones litúrgicas y atrajo a cientos de asistentes.
Uno de los lugares más destacados fue la Iglesia del San José, donde la iluminación resaltó su arquitectura y creó una atmósfera solemne y envolvente. Durante las noches, este templo se convirtió en un punto de encuentro para fieles y turistas que buscaban vivir una experiencia distinta, combinando fe y estética.
Además de la Iglesia del San José, el alumbrado ornamental llegó a importantes parroquias y escenarios religiosos de la ciudad como la Parroquia Nuestra Señora de Valvanera, la Parroquia Nuestra Señora de la Pobreza, la Parroquia San Antonio María Claret, San Nicolás de Tolentino, San Francisco de Asís, San Pedro Apóstol, Nuestra Señora de Fátima y el sector de Cerro Canceles, espacios que durante la Semana Mayor lucieron una iluminación especial que exaltó la fe y el patrimonio arquitectónico de Pereira.
Las procesiones, misas y actividades tradicionales se desarrollaron con gran participación ciudadana, evidenciando el arraigo cultural de esta celebración en la región. Sin embargo, la incorporación de elementos visuales modernos marcó un precedente en la manera de vivir la Semana Santa en Pereira, posicionándola como una ciudad que honra sus tradiciones mientras apuesta por la innovación.
Asimismo, los ciudadanos manifestaron su entusiasmo por una propuesta que logró renovar el significado de una de las fechas más importantes del calendario religioso.
De esta manera, Pereira vivió una Semana Santa diferente, donde la luz no solo iluminó sus calles y templos, sino también el espíritu de una comunidad que sigue evolucionando sin perder su esencia.


